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jueves, 4 de marzo de 2021

Se enojó don asesor

 

Por: Lorenzo Villegas, Columnista invitado @lavillegar

 

Lorenzo Villegas
Anoche, como a las 8, un asesor del Viceministerio de Turismo y al parecer, miembro de la Academia Colombiana de Gastronomía, se enojó porque le pregunté cuántas arepas de huevo hacen en Luruaco, sin harina precocida. A don asesor, al que me referiré de acá en adelante así, no le gustó para nada mi pregunta y me mandó a comer... arepa a Luruaco. Luego me tiró al pueblo encima y trató de decir que yo menospreciaba a las señoras areperas.

Como considero que esos puestos de asesoría gubernamentales son cuotas políticas de personas que no hacen ni arepa, le contesté, que él no había entendido el trasfondo de mi pregunta y que se lo explicaría en una columna, don asesor, así, en minúsculas, bienvenido.

A don asesor lo conocí en una conferencia en la que participó y en la cual soltó joyas como que en la pandemia a los restaurantes chinos les fue muy bien... sí, yo tampoco entendí. Más allá, de hablar mal de don asesor, a quién no conozco y contra quien no tengo algo personal, quiero hablar es de esos cargos burocráticos que en nada le aportan a la identidad y tradiciones culinarias.

Mi inquietud de anoche, más que hablar de las señoras areperas de Luruaco, a quienes admiro y valoro, era hacer hincapié en algo fundamental: la desarticulación entre campo y restauración. Por lo general, cuando se habla de turismo, se piensa en el turista, qué se le va a ofrecer, qué le venderán, dónde va a dormir y eso me parece muy importante, pero los productores de alimentos no aparecen en esta lista de prioridades.

En este caso de Luruaco, para no extenderme, ¿quisiera saber, don asesor, qué maíces usan las señoras areperas? ¿se usa harina precocida? ¿el maíz es transgénico? ¿hay presencia de glifosato en esos maíces? claro, don asesor dirá que esa no es su labor, que él vela por la promoción turística, por a se so rar al Viceministerio, pero según parece, por las fotos que cuelga, su mayor afán es el de llevar cocineros de renombre, con restaurantes acreditados, a que paseen por zonas apartadas de Colombia, con la excusa de que estos le enseñen a esas señoras, trucos de cocinas y técnicas que perfeccionen sus cocidos.

Don asesor, esas señoras le dan clases a estos cocineros que usted lleva con nuestra platica. Estos cocineros, muy buenos y todo, tiene con qué pagar su viaje y usted, mejor, trate de concatenar los productos campesinos con las ferias de cocina, para ver si algún día, tanto campesinos como artesanos culinarios no son utilizados, aprovechados en su inocencia, usados en provecho de fotos para promoción turística y luego olvidados en sus miserias.

Don asesor, es tarde para que los ministerios de Hacienda, Comercio, Cultura y Turismo, Mintic, pongan a marchar la Política de Salvaguardia de de las Cocinas Tradicionales de Colombia, eso ya está hecho, pongan a andar ese importante trabajo, deje de pasear con la plata que puede invertir en mejorar cadenas de producción y sobre todo, don asesor, no se enoje cuando le pregunten algo que no sabe.

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