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lunes, 28 de septiembre de 2015

La chichera y el cochero cuentan la historia antigua de Popayán.

El desprevenido visitante que llega a Popayán se puede encontrar dentro del casco antiguo en plena Plaza del parque de Caldas (en honor al sabio) con personajes contadores de historias que relatan hechos singulares de la época de la colonia y la dictadura española.

Visten a la usanza de la época y representan a personajes protagonistas de sus propias historias. Encontramos por ejemplo a Manuel el Cochero con su saludo singular: “Bienvenidos a Popayán, donde dos cuadras es muy lejos y pocas monedas es mucha plata”.

 Lo acompañan Antonia la Chichera y José María Espinosa, el encargado de pintar los retratos de Simón Bolívar y otros padres de la patria.

Juntos integran el colectivo cultural Wipala y Popayán Memoria y Encanto y se dedican a contar, a quien los quiera escuchar, los secretos que esconden las casas viejas y las calles empedradas de Popayán.

En esta plaza se erige la catedral basílica de Nuestra Señora de la Asunción, principal templo de la ciudad donde se da comienzo a un singular recorrido por la historia y el tiempo enmarcado por la llamada Nariz de Popayán, una torre de reloj construida en 1963 bajo la guía del “indigno” obispo Cristóbal Bernardo de Quirós.

Y uno escoge con cual personajes se queda a escucharle sus historias. Cada uno tiene su encanto pero seduce con su figura diminuta, su delantal y atuendos, Antonia, quien habla a la usanza de hace cuatro siglos y que al principio puede parecer pesada,  pero muy pronto su  público que la escucha atento se “encarreta” con sus historietas y se encariña con ella.

La “Chichera”  es llamada así porque protagoniza al personaje que vendía chicha en la ciudad y está enterado de todo lo que sucede a su alrededor.

Antonia nos contó historias como la del origen del puente del Humilladero, del corazón que todavía late de Tomás Cipriano de Mosquera, en la Casa Museo que lleva su nombre,  o el crimen pasional de doña Dionisia de Mosquera, la “amazona de la crueldad”. 


“Wipala, viento que mueve…”

Wipala, es un equipo de trabajo artístico y cultural integrado por talentos de diversas disciplinas y experiencias para exaltar y fortalecer nuestros valores culturales propios, reafirmando nuestra identidad y sentido de pertenencia, reconociendo nuestras múltiples raíces y mestizajes, nuestras realidades sociales, propiciando así un lugar para la utopía.

Con una amplia trayectoria y reconocida experiencia brindamos capacitación, asesoría y acompañamiento a procesos grupales y comunitarios convencidos del lenguaje transformador de las manifestaciones artísticas.

Wipala está integrada por pintores, diseñadores gráficos y artesanales, músicos, además de teatro, danza, literatura y otras disciplinas profesionales, todos con una amplia y reconocida experiencia de trabajo social y comunitario donde se han incorporado acertadamente las diferentes manifestaciones artísticas.

AGRADECIMIENTOS: Fontur.

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